viernes, septiembre 23, 2005

El "Experimento" chileno (III)

El cultivo de la discordia (cont.)

Los esfuerzos de Allende por mantenerse lo más posible dentro de la letra (pero de actuar lo más posible fuera del espíritu) de la legalidad, no fueron principistas, sino que estuvieron claramente destinados a mantener el apoyo o por lo menos la neutralidad de las Fuerzas Armadas miemtras las bases de la democracia chilena eran erosionadas por vías virtualmente extralegales. Por cierto ese tacticismo legalista de Allende era comprendido (o inspirado) y apoyado por el Partido Comunista; pero en cambio fue siempre abiertamente contradicho por otros socios de la Unidad Popular, inclusive algunos dirigentes del propio Partido Socialista del cual era Allende líder nominal, entre ellos el Secretario General y verdadero jefe del Partido (Carlos Altamirano), quienes junto con los ultraizquierdistas Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP) y Movimiento de Acción Popular Unido MAPU), preconizaban abiertamente la preparación desde el gobierno para la inevitable guerra civil, única capaz de sentar las bases de un poder verdaderamente revolucionario.

El mismo Allende admitía en la intimidad (según reveló imprudentemente Regis Debray en 1971) que sus diferencias con Fidel Castro y Ché Guevara eran sólo tácticas, por requerir la peculiar situación chilena un respeto transitorio a la "legalidad burguesa". De todas las explicaciones que se han dado sobre la degradación sistemática de esa legalidad en contradicción con la propaganda según la cual el gobierno de la Unidad Popular habría sido un modelo de corrección democrática, ninguna tiene más autoridad que la ofrecida por el ex-Presidente Eduardo Frei a la Unión Mundial de la Democracia Cristiana(1). Frei señala en ese informe que la Unidad Popular, fue y permaneció en todo momento minoría en el parlamento, en los municipios, en las organizaciones vecinales, profesionales y campesinas; y había, para 1973, perdido su anterior mayoría en los principales sindicatos industriales y mineros, inclusive entre los mineros del cobre (que es la principal riqueza chilena). En el voto popular, lo más que alcanzó la coalición allendista fue el 43 por ciento en el primer semestre de 1973, "a pesar de haber ejercido (el gobierno) una intervención no conocida en la historia de Chile y haber utilizado toda la maquinaria del Estado, enormes recursos financieros y presión... que llegó hasta (la) violencia, (más) un fraude comprobado con posterioridad de por lo menos de un 4 a 5 por ciento de los votos, pues los servicios públicos, entre otras (prácticas fraudulentas) falsificaron miles de carnets de identidad"(2).

Para intentar, a pesar de ser minoría, llevar Chile a la dictadura, los allendistas "aplicaron torcidamente las leyes o las atropellaron abiertamente, desconociendo (hasta) los Tribunales de Justicia. Cada vez que perdían una elección en las organizaciones sindicales, campesinas o estudiantiles, desconocían el hecho y creaban una organización paralela afecta al gobierno, la cual recibía la protección oficial, mientras eran perseguidos los organismos que respondían a la elección legítima... En esta tentativa de dominación llegaron a plantear la sustitución del Congreso por una "Asamblea Popular" y la creación de "Tribunales Populares", algunos de los cuales llegaron a funcionar... Pretendieron asimismo transformar el sistema educativo (y convertirlo) en un proceso de concientización marxista(3).

Prosigue Frei señalando la resistencia que estas cosas muy pronto encontraron por parte de una mayoríade los chilenos, y que fue expresada por los partidos políticos de oposición, los sindicatos y otras organizaciones de base, la prensa, los gremios profesionales, etc. La Iglesia, tras un esfuerzo de neutralidad y hasta de cooperación institucional con el gobierno, comparable (y paralelo) al de las Fuerzas Armadas, encontró finalmente inadmisible el proyecto de poner la educación formalmente al servicio de la ideología marxista.

La Corte Suprema de Justicia, por la unanimidad de sus miembros, censuró al Poder Ejecutivo por irrespetar sistemáticamente las decisiones de los Tribunales. La Contraloría rechazó por ilegales innumerables actuaciones y resoluciones del Ejecutivo. Una mayoría del Congreso acumuló durante tres años quejas del Poder Legislativo contra el Ejecutivo, las cuales culminaron cuando, aprobadas reformas constitutcionales, el Presidente Allende se negó a promulgarlas y persistió en esa actitud a pesar de haber el Poder Judicial dado la razón al Legislativo en el conflicto(4).

Para el segundo semestre de 1973 no podía haber duda, dice Frei, de que el gobierno minoritario de la Unidad Popular estaba resuelto a instaurar en Chile una dictadura totalitaria y estaba dando todos los pasos para llegar a esa situación: "Los partidos de gobierno ya no ocultaban sus intenciones. El Secretario General del Partido Socialista llamaba abiertamente a los soldados y marineros a desobedecer a sus oficiales y los incitaba a la rebelión (y lo mismo) otros partidos de gobierno(5) en forma de tal manera insensata, que hasta el propio Partido Comunista... manifestó su desacuerdo con ellos (aunque)... la posición del PC... no difería en cuanto a los objetivos sino sólo ante la táctica a seguir". "A este cuadro se agragan dos hechos... determinantes:

1. Instaurado el gobierno, convergieron hacia Chile varios miles de representantes de la extrema izquierda (violenta) de América... Tupamaros del Uruguay, guerrilleros del Brasil, de Bolivia, de Venezuela y de todos (los demás) países... La embajada de Cuba se transformó en un verdadero ministerio, con un personal tan numeroso que era superior... a todo el personal que tenía Chile en el Ministerio de Relaciones Exteriores en 1970... Hombres conocidos en el continente por sus actividades guerrilleras, eran de inmediato ocupados en Chile con cargos en la Administración (Pública), pero dedicaban su tiempo, muchos de ellos, al adiestramiento paramilitar e instalaban escuelas de guerrillas (en) partes del territorio nacional en que no podían penetrar ni siquiera... las Fuerzas Armadas.

2. La acelerada importación (clandestina) de armas de todo tipo, no sólo automáticas sino que pesadas, ametralladoras, bombas de alto poder explosivo, morteros, cañones antitanque de avanzados modelos, y todo un aparato logístico de comunicaciones, de telefonía, clínicas médicas, etc., todos equipos de procedencia checa o rusa, que jamás ha tenido el ejército paralelo... ¿qué democracia puede resistir esta situación?"(6).

Obviamente ninguna, y la respuesta a la pregunta retórica de Frei es que la democracia chilena estaba condenada a perecer, de una manera o de otra, desde el momento mismo cuando el partido de Frei y de Tomic rechazó la proposición de Alessandri y votó en el Congreso para hacer Presidente a Salvador Allende en 1970.

(Continúa en la próxima entrega...)

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(1)Fechada el 8 de noviembre de 1973, y dirigida a Mariano Rumor, Presidente del Partido Demócrata Cristiano de Italia, y por su intermedio a la Directiva de la Unión Mundial Demócrata Cristiana.
(2)Ibid.
(3)Ibid.
(4)Ibid.
(5)El MIR, el VOP y el MAPU.
(6)Ibid.

Tomado del libro "Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario" de Carlos Rangel

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