lunes, septiembre 24, 2007

La Primera Revolución Industrial

Si nos detenemos a considerar el origen y desarrollo de cualquiera de las grandes actividades económicas las cuales sucesivamente portaron el crecimiento de las modernas economías capitalistas ... recientemente la industria de las comunicaciones y la electrónica y la informática) veremos que todas esas actividades, motor y espinazo de las sociedades industriales capitalistas (y también de las sociedades industriales socialistas) se originaron enteramente en aquéllas, fueron el resultado indígena, concebido, gestado y dado a luz en las sociedades pioneras del Capitalismo como consecuencia de hábitos, actitudes, tradiciones, tecnologías precedentes, filosofía, cosmovisión, materias primas e instituciones características de los países que inventaron y desarrollaron esas industrias. Es decir de maneras de ser tan distintas, por otra parte, a los hábitos, actitudes, tradiciones, tecnologías, filosofías, cosmovisión e instituciones característicos de los países del llamado Tercer Mundo, que estos últimos en¬cuentran dificultades a veces insalvables hasta para hacer funcionar productivamente y mantener en buen estado reproducciones idénticas, adquiridas llaves en mano, de instalaciones industriales relativamente sencillas y perfec¬cionadas hace tiempo en Occidente o en el Japón.

La ... polémica ... contra Occidente pretende que el auge industrial de los países capitalistas avanzados comenzó en coincidencia con la expansión imperial y colonial de esos países en Asia, Africa y América Latina. Para sostener esto hay que dejar de lado el hecho, registrado en cualquier historia económica, que a partir del siglo XI Europa occidental conoció un período intenso de desarrollo tecnológico e industrial y que el lapso que va del siglo XI al XII es una de las épocas más fecundas en invenciones técnicas y en procedimientos industriales en toda la historia de la humanidad.

Una de las características de esa primera revolución industrial, sin la cual la segunda, mejor conocida, no hu¬biera tenido lugar, fue un avance explosivo en la demografía, por cuya causa poblaciones en movimiento defo¬restaron vastos espacios, los colonizaron y construyeron allí nuevas ciudades. Nuevas condiciones económicas fa¬vorecieron la iniciativa económica de la (ya) naciente burguesía. Apareció de nuevo un tipo humano, el empre¬sario, que se había extinguido desde el colapso de Roma. Se fundaron empresas capitalistas cuyas participaciones eran negociables. Se desarrolló una competencia industrial encarnizada. Los nuevos empresarios organizaron sus ta¬lleres sobre la base de la división del trabajo para aumen¬tar la productividad. Surgió un proto-proletariado muy distinto a los artesanos medievales.

Otra característica de esta primera revolución industrial de Occidente fue el aumento rápido en el consumo de energía. Innovaciones técnicas aumentaron el rendimiento de molinos de viento y agua. Numerosas tareas tradicio¬nalmente hechas a mano fueron ahora confiadas a má¬quinas diseñadas a propósito. También aumentó la pro¬ductividad agrícola, uno de los requisitos del despegue in¬dustrial. El régimen alimenticio se hizo más nutritivo y más variado. Característicamente, el nivel de vida de todos mejoró, aunque mucho más el de los empresarios capita¬listas que el de los operarios, naturalmente.

Esta rápida expansión de la industria creó problemas que nos resultan familiares: la contaminación del ambiente, por ejemplo de las aguas, antes potables, de ciertos ríos. Se intensificó la búsqueda de materias primas minerales, y los mineros obtuvieron por lo mismo tratamiento privi¬legiado. El crecimiento de este primer Capitalismo europeo dio origen a los primeros métodos mejorados de conta¬bilidad. Surgieron bancos dignos de este nombre. Ya tu¬vimos antes en este libro (pp. 176-79 supra) ocasión de percibir la relación estrecha entre el nacimiento y desa¬rrollo del Capitalismo y el auge enteramente correlativo del racionalismo y el espíritu científico experimental.

Fue esa primera revolución industrial ocurrida en la Edad Media la que creó la tecnología sobre la cual se apoyaría cuatro siglos más tarde la segunda revolución industrial. El Renacimiento, que fue la época de las primeras exploraciones Y conquistas imperialistas, hizo una relativamente escasa contribución adicional a la tecno¬logía sobre la cual se realizó el despegue industrial de Inglaterra en los siglos XVIII y XIX. Había sido ya antes del Renacimiento (y contribuyendo a preparado) que Eu¬ropa occidental) había desarrollado en todos los ámbitos un maquinismo sin ejemplo ni precedente en ninguna civilización anterior.

No hace falta buscar más lejos uno de los factores determinantes de la preponderacia de Occidente sobre el resto del mundo. La Antigüedad fabricó máquinas, pero las usó como juguetes. La Edad Media por primera vez sustituyó el trabajo manual, y con frecuencia el trabajo forzado de presos o esclavos, por el trabajo de máquinas. Suetonio relata que Vespasiano premió generosamente a un ingeniero inventor de un aparato que hubiera permitido a poco costo y con poco esfuerzo humano izar enormes bloques de mármol sobre la colina del Capitolio de Roma, pero ordenó que no se usara el dispositivo, porque hubiera reemplazado el trabajo de demasiados esclavos. Los inge¬nieros de la Antigüedad inventaron el árbol de levas, pero lo utilizaron sólo para animar autómatas y otros juguetes. Los chinos lo inventaron separadamente pero no lo emplea¬ron sino para accionar una máquina rudimentaria desti¬nada a desconchar el arroz. De igual manera otros inven¬tos chinos como la imprenta, la pólvora, la brújula fueron conservados semisecretos y restringidos, de modo que no influyeron en el desarrollo económico de la sociedad. En Europa, en cambio, el descubrimiento del árbol de levas en la Edad Media va a ocupar un lugar crucial en la ulterior industrialización de Occidente.


Carlos Rangel, El Tercermundismo.


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2 comentarios:

Argenlibre dijo...

Saludos desde el Movimiento Argenlibre
argenlibre.blogspot.com

luis dijo...

Mucha de las invenciones de la edad media eran conservadas en los monasterios. En uno de ellos que no receurdo el nombre la fuerza de un rio movia la molienda de trigo, servia para martillar y otra monton de cosa, todo de una sola vez, con cambio de engranajes para regular la velocidad.
A pesar que ese monasterio tenia esa maquina, exstian muchos mas que no lo conocian.
igualmente fueron los descubrimientos en alquimia.
para mi el verdadero logro que permitio la industrializacion fue la imprenta.