viernes, septiembre 30, 2005

LEOPOLDO LÓPEZ MIENTE

Así se titula el remitido a página completa que publicara hoy en el diario Últimas Noticias Jairo Hernández, Coordinador Encargado de Gobierno, Distrito Metropolitano de Caracas.

A través de este remitido se "demuestra", mediante dos pruebas contundentes, que Leopoldo López, Alcalde del Municipio Chacao --donde se produjeron hechos recientes por todos conocidos-- miente descaradamente: primero, el vídeo presentado por Leopoldo López es "un vídeo a todas luces preparado y editado tal como lo hicieron con el caso de Puene Llaguno el 11 de abril de 2002, con el único fin de crear una matriz de opinión contraria a la gestión de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, colocándola como chivo expiatorio para favorecer una alternativa electoral que no es otra que la de Primero justicia con miras a las elecciones del Poder Lewgislativo Nacional".

Segunda prueba: en el mismo remitido se coloca una biografía no autorizada del alcalde de Chacao titulada "La Semblanza de un Fascista" que incluye cosas como "Leopoldo López miembro del OPUS DEI, corriente oscurantista y fascista de la Democracia Cristiana (sic)", y "Leopoldo López alumno predilecto de Julio Borges fiel aspirante a Frijolito IV", entre acusaciones de corrupción y violencia.

Dígame usted, fiel lector, después de leer tan contundentes argumentos donde se demuestra hasta que Eduardo Semtei nunca ha pisado el municipio Chacao, ¿no es verdad que todo lo inventó Leopoldo López? ¿No es verdad que con las palabras mágicas "manipulación mediática" y "Leopoldo fascista" todo queda aclarado?

Ah, pero aún hay más. No contentos con este claro y concluyente desmentido, la Alcaldía Metropolitana ha solicitado al "Ministerio Público... la investigación de los hechos pues somos los primeros interesados en que se aclare la situación presentada". Uff, qué alivio.

jueves, septiembre 29, 2005

Pinochet al Premio Nobel de la Paz

Está entre 199 candidatos
Chávez nominado al Nobel de la Paz

El presidente Hugo Chávez figura junto al cantante del grupo de rock irlandés U2, Bono y el ex presidente finlandés, Martti Ahtisaari, en la lista de candidatos al premio Nobel de la Paz 2005, según informó hoy el instituto noruego de la paz (PRIO), reseñó la agencia Efe.


Más información: El Universal

Seguiremos informando.

ACTUALIZACIÓN:

Lo que fuera catalogado una "joya de la jaladera (adulancia extrema)" se ha concretado: Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ha sido nominado la Premio Nobel de la Paz, según informa El Universal citando a la agencia EFE.

Una página web, Nobel de Paz para Hugo Chávez, estuvo disponible para que la humanidad votara en apoyo a esta iniciativa. La cuestión es que en dicha página no se mencionan las razones por las cuales apoyar este candidato, sólo un texto genérico que habla de un pueblo, no de un individuo (¿o será así por aquello de que "Chávez es el pueblo?):
Ofrecemos a la humanidad la voluntad, el honor y el empeño de un valeroso pueblo que dio en 1810 el grito emancipador de Nuestra América, y hoy se yergue luminoso, tras las huellas de sus pró­ceres, para continuar la obra inconclusa de su Inde­pendencia, y hace realidad, en su andar victorioso, un trascendental precepto bolivariano: "El sistema de Gobierno más perfecto es aquel que le proporciona a su pueblo la mayor suma de estabilidad política, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de felicidad posible".

Adornan la página enlaces a las "Misiones", quizá insinuando que el populismo financiado por los altos precios del petróleo son una causa valedera para obtener tal galardón.

El problema con esta página es su absoluta inutilidad, pues el Nobel no contempla la recolección de firmas como un mecanismo válido para considerar una nominación. En la página web del Premio Nobel se indica quienes pueden ser "postuladores":
The Nominators – Peace

Right to submit proposals for the Nobel Peace Prize, based on the principle of competence and universality, shall by statute be enjoyed by:

1. Members of national assemblies and governments of states;
2. Members of international courts;
3. University rectors; professors of social sciences, history, philosophy, law and theology; directors of peace research institutes and foreign policy institutes;
4. Persons who have been awarded the Nobel Peace Prize;
5. Board members of organizations who have been awarded the Nobel Peace Prize;
6. Active and former members of the Norwegian Nobel Committee; (proposals by members of the Committee to be submitted no later than at the first meeting of the Committee after February 1) and
7. Former advisers appointed by the Norwegian Nobel Institute.

The Nobel Peace Prize may also be awarded to institutions and associations.

Prize-Awarder: The Norwegian Nobel Committee, Oslo

Nos queda entonces por ver quienés fueron los miembros de Asambleas Nacionales (¿se les ocuren algunos nombres?), jefes de Estado, miembros de cortes internacionales, etc,, etc., que tuvieron a bien nominar a nuestro presidente. Por otro lado conocer también las bases mínimas de los organizadores del Premio Nobel para aceptar a los postulados.

¿Qué se traen con Francisco de Miranda?

Miranda: '¿Qué hago yo aqui con un psicópata?'


Hay una intención del Chavismo de apropiarse de la imagen de Francisco de Miranda y se comienza a presentarlo como una figura afín al "proceso".

En una entrevista a Carmen Bohórquez por parte de la Revista Cultural Alternativa - "En contra del Pensamiento Único", ésta filósofa y profesora habla y habla sobre la figura de Miranda de una forma tan abstracta que hace pensar que no puede decirlo todo sobre El Precursor porque le enchavaría la entrevista a la revista que espera oir de ella cosas como esta:

"Miranda una vez dijo “La patria es querida pero más querida es la libertad” pone la libertad por encima de la patria porque sin libertad no pude haber nación. Y esto se consigue en los textos de Miranda mucho. Como cuando escribe “Seremos hombres, seremos libres, seremos Nación” primero la dignidad humana, luego la libertad y sólo cuando tengamos la dignidad del ser humano y la libertad se podrá aspirar a ser una Nación. Y eso es precisamente el problema de hoy cuando uno ve el panorama actual del mundo. ¿Qué es lo que está en juego actualmente? La libertad de los pueblos, la soberanía, el derecho de todo pueblo y de toda cultura a desarrollar sus potencialidades creadoras, a tener una vida digna".


Como ven el patuque es tremendo pero, ¿no se ha hecho lo mismo con Bolívar? Que alguien me corrija, ¿no dijo el Presidente que "el bolivarianismo era la base del socialismo (o el comunismo)" que impulsa este gobierno?

Se trata de un secuestro del pensamiento de estos próceres para amoldarlos al "proceso". Algo similar se hizo en Cuba con la imagen y el pensamiento de José Martí quien, al parecer, era anti-socialista y ya ven en qué quedó.

La profesora también "forma parte de la “Comisión Presidencial para la Conmemoración del Bicentenario de la Expedición Revolucionaria de Francisco de Miranda” que se encarga de organizar los eventos relacionados al Año Mirandino", y en el enlace pueden leer el programa de actividades, como por ejemplo:

Desfile Naval y escenificación del Desembarco sobre las costas de La Vela, con la participación de escuadras de algunos de los países visitados por Miranda invitadas para la ocasión.


Entre esas naciones está, por ejemplo, Inglaterra, un imperio, una potencia extranjera que estuvo dispuesta a darle financiamiento y tropas para liberar a Venezuela. ¡Chúpate esa Bush! ¡La Revolución Bolivariana te reivindica a través de Francisco de Miranda!

miércoles, septiembre 28, 2005

Propiedad privada y libertad de información

Estos son los que temas que han estado últimamente en pleno desarrollo, pero por separado. Ahora es cuestión de ver porqué están relacionados, de porque es imposible que haya libertad de expresión sin propiedad privada:
"Digamos que la blogósfera venezolana ha reaccionado ante tal evento [el caso Dossier] de la manera que uno podría esperar de quienes hacen uso de su libertad de expresión, con los matices inevitables claro está. Incluso hay una figurita, un banner, circulando para afirmar nuestra adherencia a tal principio. Todo eso está muy bien. Pero hasta ahora no he leído a nadie afirmando lo que acá afirmamos, y que en mi opinión es el punto fundamental de la discusión: sin propiedad privada no puede haber libertad de expresión."


Lee el resto en La lección del caso Walter Martínez

martes, septiembre 27, 2005

El "Experimento" chileno (y V)

Democracia y Marxismo-Leninismo

Los sucesos de Chile que culminaron con el derrocamiento y muerte de Salvador Allende tuvieron una resonancia mundial porque se ha querido ver en ellos la prueba de que la libertad es un obstáculo para la reforma de las estructuras económicas y sociales en favor de la mayoría, y una demostración de que el sistema democrático es insincero, porque admitiría la participación de la opinión marxista en el debate político democrático, pero negaría la posibilidad del ejercicio de un poder marxista ganado por los votos, dentro de los mecanismos de la democracia. Pero tal interpretación es falsa, y logra su efecto por un audaz cambio de papeles entre el culpable y la víctima. Lo que quedó probado una vez más en Chile es algo por demás sabido: la incompatibilidad del marxismo-leninismo con la democracia.


La democracia es, por su misma naturaleza, un sistema en el cual el poder está repartido, fragmentado, disperso. Se asienta la democracia en el postulado, explícito en todas las Constituciones democráticas, de que el poder no debe estar jamás concentrado; y en la premisa de que son respetables las opiniones, los intereses y hasta los prejuicios de las minorías. El ánimo democrático es dubitativo. Admite por principio que tanto los Poderes Públicos como la mayoría que ha delegado en ellos la soberanía, no por ello tendrá razón en todo, y ningún derecho el resto de la sociedad. De manera que el arte de conducir democráticamente a los pueblos consiste en no comprometer el gobierno a la colectividad por ninguna vía irrevocable mientras no exista un consenso prácticamente unánime sobre la conveniencia de cerrarse la sociedad para siempre todas las demás opciones.


Por lo mismo, y de manera esencial, la democracia supone la posibilidad de una armonización suficiente de los intereses antagónicos de los individuos y de las clases sociales. No cae la democracia en la bobaliconería de sostener que no hay antagonismos sociales e inclusive tensiones que merezcan llamarse lucha de clases, pero los supone conciliables en una medida que sea, en todo caso, infinitamente preferible a la guerra civil o a la tiranía. En consecuencia, los demócratas sinceros se esfuerzan por conciliar los conflictos sociales, por arbitrar transacciones que sin ser perfectas o sin satisfacer por completo a las partes antagónicas, excluyan el odio y la tolerancia como motores de los actos de los individuos y de los grupos, preserven a la sociedad de ese "juicio de Dios" que es la violencia, con su consecuencia de segura victoria del más fuerte, y de opresión o exterminio igualmente seguros de los débiles.


En contraste el marxismo-leninismo aconseja exacerbar los conflictos sociales, la lucha de clases por todos los medios posibles (que fue lo que se hizo en Chile, desde el gobierno, entre 1970 y 1973) hasta el día cuando abolida la propiedad privada, fuente supuestamente exclusiva de todos los conflictos, desaparezcan las clases sociales, y con ellas la necesidad de toda coacción, puesto que teóricamente ya no habrá (ya no serán posibles) antagonismos de ningún género.


Hasta ese día mítico, cuando las fieras y los corderos andarán juntos, como en el Paraíso antes de la Caída, toda conciliación será una traición, todo arreglo pacífico que no sea una astucia táctica, una demora en la marcha majestuosa e inexorable de la historia hacia su resolución.


Muchos hombres, muchos de ellos respetables, han creído y siguen creyendo firmemente en esta fábula; y entre ellos quienes determinaron el comportamiento de Salvador Allende en la Presidencia de Chile. La democracia, que es antidogmática, comprende que ciertos ánimos sean proclives a tal visión apocalíptica y mesiánica de la historia; y considera además que esas ideas, propagadas pacíficamente, pueden ser estimulantes para el mejoramiento de la sociedad. Admite además la democracia, como obligación principista, que los sostenedores de esas ideas puedan llegar al poder por elecciones, si convencen a suficientes electores para que los favorezcan con sus sufragios. Y esto último sucedió en Chile, con la reserva de que Allende tuvo apenas una mayoría relativa, y que para lograr el perfeccionamiento de su elección por el Congreso fingió aceptar límites a su poder aun más estrictos que los muy claros que ya preveía la Constitución democrática de su país.


Pero la paradoja irresoluble es que los marxistas-leninistas sinceros (o los socialistas democráticos entregados a los marxistas-leninistas, que fue lo que resultó ser Allende) no podrán ver en esa situación más que una ventaja táctica que es preciso explotar para conquistar todo el poder, y en ningún caso un mandato para administrar y mejorar el sistema que les ha delegado una parte del poder. Si se conforman con ejercer el poder que legítimamente les incumbe, se estarán contradiciendo, se estarán traicionando, puesto que ese poder democrático es por su propia naturaleza limítado y pacífico, y ellos requieren un poder totalitario y belicoso. El triunfo electoral democrático, tendrá según ellos que ser superado para alcanzar una suma de poder y una inexpugnabilidad que resultan absolutamente irreconciliables con la democracia. Pero si han calculado mal la correlación de fuerzas reales, como ocurrió en Chile, terminarán en efecto, liquidando la democracia (que es lo que se proponían) pero no en provecho de sus ideas, sino para abrir el paso a una dictadura de otro signo.


En seguida vendrán las quejas amargas y las protestas de fe democrática, pero estas últimas son insinceras, y la amargura es la de quienes han perdido una guerra, no la de quienes buscaron la paz. Porque la visión marxista-lenninsta la dió de una vez por todas Lenin cuando en su ejemplar de Clausewitz, al lado de la frase famosa según la cual la guerra no es sino la continuación de la política(1), por otros medios, escribió de su puño y letra que es más bien la política que es continuación, por otros medios, de la guerra, único estado que, según él, conocerá la sociedad hasta el advenimiento del milenio marxista.


______________________________________________

(1)De la diplomacia dice Clausewitz, es decir de la política internacional, que era
la gran política, para él lo mismo que para Lenin.

lunes, septiembre 26, 2005

El estalinismo en pleno desarrollo

Voy a poner mi granito de arena en el caso de Walter Martínez. Después de las abundantes y esclarecedoras declaraciones emitidas en torno al caso, éste se revela (y nos revela) como una lucha de ego(s), como una lucha estalinista y, como lo sabemos todos, cómo es que funciona la "democracia participativa".

LUCHA DE EGO(S)

Después de ver el segmento del programa de Walter Martínez que supuestamenten originó todo, tenemos la convicción de que, como dijera Arsenio Cué, la vanidad hace girar al mundo. Si pasamos por alto las supuestas "revelaciones" que Hace Walter Martínez (WM), todo lo que tenemos allí es un ego humillado desquitándose como un chiquillo. Hablando de sus 25 años de periodista acreditado en la ONU, agitando a cada rato el carnet que lo acredita como tal, recalcándonos que él si sabe cómo funciona el protocolo allá en la ONU; ¿qué nos está diciendo con todo sino que él es quien debería haber estado allá y no la muérga... es decir, la periodista que finalemente fue al lado de "su" comandante?

Pero aún más. Esto no se queda así, ¡se hincha! Porque esa ninguneada no es casual, ¡es parte de una conspiración! Una cospiración para que el "soldado" WM no advierta a su comandante de la conspiración que hay en marcha contra El Líder. Por lo tanto pasó a develar a los culpables de dicha conspiración: "Los que se ponen una boina roja para robar, los que juegan al chavismo sin Chávez", es decir, que los corruptos que roban en la V República (si , descubrió el hilo negro, hay corrupción en este gobierno) son adecos disfrazados de chavistas, son falsos chavistas, ¿será porque es imposible que los verdaderos chavistas roben?; y hay una facción que lucha por (todo) el poder y que busca sacar al artífice de todo, a Chávez mismo (acusaciones que otros chavistas han realizado anteriormente, valga comentar).

Es decir que las supuestas "acusaciones" de WM no son sobre el proceso en sí, sino sobre quienes quieren hacerlo naufragar o tomar el control, pero el proceso en sí "no se puede ni se debe perder". WM no es más que un humilde (risas) soldado preocupado tan sólo por salvar la Revolución de sus enemigos internos (en este caso).

LUCHA ESTALINISTA

Entonces, como consecuencia lógica de lo anterior, el caso amerita una purga. El término, para quienes conocen algo sobre José Stalin puede sonar un poco fuerte, y también debemos puntualizarlo. Las purgas estalinianas (ejecutadas también por sus "sucesores") eran realizadas por el propio Líder para asegurarse que tendría a sus lado sólo incondicionales, lo que garantizaría su poder. Es nuestro caso quien propone la purga es un "simple soldado". Este es un lado de la lucha estaliniana en pleno desarrollo. El otro aspecto, digamos complementario, del estalinismo son las alianzas para la toma del poder (o por lo menos para posicionarse bien). Este proceso consiste en que A se alía con B para impedir que C figure. Al conseguir su objetivo, A se alía con D para sacar del juego a su antiguo socio B, y así continúa esta serie de alianzas y puñaladas traperas hasta que A llegue a su meta. Esto no tiene porque darse solamente a niveles altos en la pirámide chavista, podemos verlo a diario. Tenemos, por ejemplo, a Miguel Salazar "minando" al PPT desde su semanario (aunque ignoramos con quién está aliado). Tenemos las ya folklóricas luchas entre Luis Tascón y Iris Varela; Diosdado Cabello ha salido airoso de algunas conspiraciones, así como Barreto (quien incluso ha sobrevivido en contra de la voluntad del Líder). En fin, no los voy a fastidiar con una enumeración que ustedes pueden completar. Sólo quería mencionar que en esta "lucha" está presente este mecanismo --que ni siquiera es exclusivo de la V República, sino más bien consustancial a la política en general, sólo que cuando el botín es grande, como en este caso, la pelea es a cuchillo.

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Llegamos al punto más conmovedor del relato, donde encontramos algo muy raro en política, la ingenuidad. En el caso particular del señor WM no sabemos si es ingenuidad o cinismo. WM sigue con el cuento de que al Presidente lo tienen aislado, que ignora muchas cosas. Quizá no oyó lo que Chávez le dijo a Luis Tascón y a Mario Silva al aire para que lo supiera todo el país: "Yo se cosas que ni siquiera ustedes saben, ¡si yo hablara". Quizá desde su ego herido no quizo escucharlo. WM seguirá adelante hasta que el Presidente lo escuche a él. Cuando se le sugirió que presentara las pruebas de sus acusaciones de corrupción ante el organismo competente dijo que no lo haría, "que si bien él respeta a la Fiscalía no las llevaría allí, por los largos tiempos que este organismo tarda en resolver los problemas". ¿Nos está diciendo WM que la Fiscalía General de la República es incapaz de procesar esas denuncias o que las "engavetaría"? Amigo Walter, ¿quién puso y mantiene al Fiscal en ese puesto? ¿Acaso no es el mismo a quién tú le quieres llevar las pruebas en persona? ¿Y cómo quedamos los que no tenemos "acceso" privilegiado como tú al Líder? ¿Tenemos que calarnos la incompetencia de la Fiscalía? Esta es la Democracia Participativa: los privilegiados como WM le "participarán" al Presidente en persona sus denuncias.

¿Ingenuidad o cinismo? Juzgue usted, amigo lector. Un seguidor ferviente de la Revolución nos dice que después de siete años las instituciones del Estado no sirven y que sólo los privilegiados como él pueden acceder a otras instancias para saltarse las talanqueras burocráticas inútiles como la Fiscalía. Pero él sigue con el proceso. Es decir el proceso no sirve, pero él sigue con el proceso. Es decir, ¿el proceso es Chávez?

Por otro lado están las reacciones, más ingenuas que cínicas, de los seguidores menores del proceso. Gente que cree también en el proceso (es decir, en Chávez) pero que, teniendo menos privilegios que WM, sigue creyendo en el proceso.

(Claro está, existen los "ultra-ortodoxos" como Utopia que piden la cabeza --es un decir-- de WM: "Walter Martínez ha dicho que está harto de la corrupción y de los que se ponen boinas rojas para robar y mucha gente lo sigue tal como a Mickey y Mallory en la película Asesino por Naturaleza de Oliver Stone, una bandada de fanáticos, fanáticos porque son precisamente los que hablan de que hay que acabar con los ministros con discursos de derecha pero no se dan cuenta que este periodista es también de derecha". "La lucha contra la corrupción no la puede liderar un corrupto con licencia (WM), un periodista que es declarado de derecha tal como lo hizo en su entrevista con Fidel". " No cometamos el error de buscar Mesías en gente que sea reconocida por la derecha". Como ven, todo buen ultra-ortodoxo no soporta blandenguerías de sus supuestos co-seguidores tolerantes. Además, si alguien es bien visto en la "derecha" también es un enemigo.)

Entre los ingenuos "de a pie" tuvimos muchas manifestaciones estos días, empezando por la página web de Aporrea.org, que, por la vía que va, servirá, guardando muy bien las distancias, para dejarnos testimonio de este caso como lo hiciera la revista fidelista "Libre" sobre el caso Padilla, que sería el abre ojos de muchos intelectuales sobre la verdadera naturaleza del castrismo (y del estalinismo). Gracias a los entusiastas realizadores de este portal hemos tenido acceso por primera vez a las declaraciones ¿humillantes? de WM para conocer algo más sobre su naturaleza: "Soy un soldado, y como soldado se me ha ordenado callar". Y para recalcar que él está con el proceso (es decir, con Chávez): "Luego explicó que la concentración, que 'le había hecho brotar lágrimas', estaba sirviéndole al enemigo opositor para atacar al proceso revolucionario, por lo cual debía ser suspendida".

Adiós, Contraloría Social. Cualquier cosa que pueda entenderse como "entrega de armas al anemigo" no debe "suceder". Pero los ingenuos siguen creyendo en el "proceso".

Por otro lado están quienes piensan que el "llamado a la autocensura" que hiciera el Presidente ¡en vivo y directo! a Mario Silva y Luis Tascón es un desafortunado error. ¿Error o confianza en el rebaño? El Presidente pudo muy bien haberlos llamado fuera del aire o a través de un subalterno, pero no, quiso hacerlo en persona y en público, quiso decirle a todo el país que él (es decir, el proceso mismo) sabe cuál es la verdad absoluta (del caso, entiéndase), y que cualquier especulación al respecto está de más, ¿entendido?, el oráculo ha hablado y no hay más nada de qué hablar. Por supuesto se trata de evitar convenientemente la palabrita (¡censura!), pero todos saben que eso fue lo que pasó, pero todos siguen con el "proceso". Hasta los análisis más objetivos de quienes están con el proceso terminan cayendo en lo mismo de "darle armas" a los enemigos ("Bastaba con que lo dijera el prestigioso Walter Martínez, para que los incrédulos prestaran atención a lo que muchos vienen observando y alertando desde hace mucho tiempo [la corrupción]...Sin embargo, su soberbia lo llevo a cometer un error grave; cuando se esta trazando una estrategia internacional lo menos oportuno es que salga un internacionalista respetado como él, a desmentir o crear duda a la imagen que se viene mostrando en el extranjero". ¿No te digo yo?)

También tenemos a Luigino Bracci, colaborador y ex-ayudante del webmaster de Aporrea, y, por supuesto, seguidor del proceso. A veces parece que realmente tiene un verdadero dilema existencial sobre su apoyo al proceso, con idas y venidas, que en verdad cree en "los poderes creadores del pueblo" (manifestaciones espontáneas frente a VTV en respaldo a WM) pero luego como que no se lo cree tanto ("no sirven para nada"). Pero su bitácora también es un testimonio de estos días.

Por último, están los comentarios menores de los seguidores en escala menor, cuyas intervenciones si encuadramos dentro de la ingenuidad total, aunque no le otorguemos categoría de inocencia.

CONCLUSION

Con este caso en particular, y en Venezuela en general, no estamos inventando la pólvora. Todo se resume en la concentración de poder. La directora de VTV se queda porque el dueño del coroto (es decir, del Estado) así lo ha determinado. Si WM tiene algún problema con ella, que se lo trague, ella se queda. Aquí no hay contraloría social que valga, el amo habló. Tal es la confianza que tiene de poseer el poder que se da el lujo de censurar a dos incondicionales "díscolos" en vivo y directo y en persona. Para que no queden dudas. Y puede darse el lujo. El caso Padilla significó la pérdida de muchos intelectuales para la causa de Castro, ¿le afectó eso en algo? ¿Cayó Castro? ¿Hoy en día no hacen fila miles de "intelectuales" (de mucho menor rango, eso sí) para excusar cualquier abuso del régimen cubano?

Si WM sale como corcho de limonada, solamente habrá un reajuste, una campaña para disminuir el asunto, y a otra cosa. Total, el proceso saldrá adelante, porque todos estos seguidores creen en el caudillo y el caudillo es el proceso, por lo tanto seguirán creyendo en el proceso sin importar cuan podrido esté.

Referencias:
Enlaces [1], [2], [3], [4] y [5] vía Terreno Baldío

El "Experimento" chileno (IV)

De la destrucción de la economía
a la destrucción de la democracia


Sólo grandes aciertos de política económica hubieran podido concebiblemente hacer tolerables para Chile los abusos políticos que no cesó de cometer el gobierno de la Unidad Popular. Pero justamente lo más conspicuo de ese gobierno fue su ineptitud administrativa. Frei había dejado Chile al día de sus compromisos internacionales, había acumulado 500 millones de dólares en reservas (nivel sin precedentes en Chile) y había podido prescindir en sus últimos dos años de gobierno de todo endeudamiento externo salvo para inversiones de capital. Esta situación se deterioró de golpe con el solo anuncio de que la Democracia Chilena votaría en el Congreso para perfeccionar la elección de Allende como Presidente. Y es perfectamente razonable imputar inclusive ese deterioro económico, previo a la toma de posesión de Allende, a la Unidad Popular puesto que no puede ser calificada como imprevisible, sino computada como uno de los tantos y tan elevados costos de la mutación de la sociedad hacia el proyecto marxista, cualquier retracción de la actividad económica capitalista causada por la proclamación de que un gobierno va, a partir de una fecha próxima, a perseguir esa actividad hasta extinguirla.


Las primeras medidas económicas de Allende fueron un aumento general de salarios, una congelación de los precios, el mantenimiento artificial del valor de la moneda y una elevación considerable del gasto público, destinada esta última en buena parte a la adquisición de empresas privadas por el Estado. Esta proceso de estatización de las empresas fue conducido aceleradamente y por varias vías. La bolsa de valores estaba en un pánico, de manera que el gobierno pudo lograr comprar control de muchas empresas por un precio nominal. Otras, cuyas acciones no estaban en venta en el mercado abierto de valores, fueron acosadas con huelgas destinadas a justificar la intervención del Estado bajo pretexto de reponerlas en funcionamiento. La agricultura conoció un proceso paralelo de asfixia de la actividad económica privada. Y desde luego la minería de cobre, principal industria chilena y fuente de prácticamente de todas las divisas extranjeras, fue expropiada (en el 49 por ciento que todavía era de propiedad extranjera) y puesta bajo administración estatal.


El saldo de estas medidas fue un aumento súbito del consumo, tanto de productos nacionales como de artículos importados, a precios artificialmente bajos (de hecho, subsidiados por el Estado) por la alta paridad arbitraria del Escudo chileno, sostenida al costo de una hemorragia de reservas internacionales. El efecto inicial fue naturalmente de euforia. El empleo subió y, un momento, también la producción (aunque nunca la productividad). Los salarios reales aumentaron cerca de 30 por ciento.


Pero ese mini-boom de la economía chilena en los primeros meses de 1971 no estaba fundado en otra cosa que la liquidación de haberes, la disipación de riqueza acumulada anteriormente. En la segunda mitad de ese primer año, la desproporción entre los costos y los precios, unida al estancamiento o el descenso de la producción industrial y agropecuaria en términos absolutos, desembocó inevitablemente en la escasez, el desabastecimiento y la aparición del mercado negro. La balanza de pagos pasó de un superávit de 91 millones de dólares en 1970 (último año de gobierno de Frei) a un déficit de 315 millones de dólares en 1971. En noviembre, tras un año de gobierno allendista, Chile tuvo que declararse insolvente y pedir una moratoria para su deuda externa(1). Un mes más tarde el valor artificial del Escudo comenzó a desmoronarse, por no poder el Banco Central de Chile, ya sin reservas, sostenerlo, y menos contra la inundación del papel moneda circulante (100 por ciento de aumento en el primer año) con que el gobierno había estado financiando sus programas(2). La inversión de capitales privados, nacionales o extranjeros, había descendido a cero. La del Estado, dirigida sobre todo a estatizar factores de producción ya existentes, no había agregado prácticamente nada a la capacidad real de la economía. Los chilenos más calificados estaban para entonces en su mayoría o bien francamente contra el gobierno, o por lo menos desconcertados; muchos optaron por abandonar el país (26 por ciento de todos los ingenieros, por ejemplo).


La gravedad de la crisis económica fabricada por Allende se revelaría poco después, al estallar la inflación, en un comienzo artificialmente contenida mientras de hecho se atizaban las presiones contra la ya precaria moneda chilena. Entre junio y diciembre de 1972, el índice de precios de los artículos de consumo(3) se multiplicó por cuatro; y doblaría otra vez (guardando por otra parte cada vez menos relación con la realidad del mercado) antes del derrocamiento de Allende. En septiembre de ese mismo año (1972) la producción industrial comenzó a descender en términos absolutos y siguió bajando cada mes hasta el fin. La producción agropecuaria llegó a ser en el tercer trimestre de 1973, 25 por ciento inferior a lo que había sido antes de tomar el poder Allende.


De las minas de cobre, el gobierno de la Unidad Popular había esperado que al tomarlas de su cuenta el Estado, aparecerían mágicamente "superbeneficios" que las empresas multinacionales habrían estado ocultando. De hecho, la administración estatizada no sólo fue gravemente ineficiente, sino que tuvo que responder a las expectativas de los mineros de participar con la ventaja que suponían merecer tras décadas de propaganda marxista en ese sentido, en el mayor nivel del consumo sin mayor productividad, que fue el rasgo originalísimo de la "vía chilena hacia el socialismo"(4). El gobierno hizo un tardío esfuerzo (mayo de 1973) por limitar los aumentos de sueldos de los mineros al aumento del índice del costo de la vida, pero el resultado fue una desastrosa huelga de dos meses y medio, y una marcha de los mineros sobre Santiago.


En octubre del año anterior (1972) la primera huelga de camioneros (calificada de "lockout empresarial" por el gobierno, pero de hecho consecuencia de la desesperación real de millares de dueños de uno o dos camiones por el proyecto gubernamental de crear una empresa estatal de transporte, destinada a aniquilarlos) había significado la primera crisis grave del experimento marxista chileno. Esa huelga actuó como detonante para la nueva "conciencia de clase" de los chilenos que estaban en desacuerdo con el rumbo del país bajo la Unidad Popular. Rápidamente se convirtió en un vasto paro nacional de taxistas, choferes de autobús, tenderos, médicos, enfermeras, dentistas, pilotos de aviación, ingenieros y hasta campesinos. La Democracia Cristiana, repuesta de sus ilusiones "tomicistas", apoyó a fondo la protesta, sobre la cual se asegura que en ella intervino la CIA, con ayuda financiera a los camioneros; lo cual es perfectamente verosímil, lo mismo que el presunto apoyo financiero de la misma fuente a los diarios opositores de Allende, y que el gobierno contaba asfixiar económicamente por la disminución y eventual desaparición de la publicidad. Tales intervenciones, inexcusables, no habrían sido sin embargo sino la contrapartida de las otras intervenciones extranjeras, de signo opuesto, señaladas por Frei en su carta a Mariano Rumor (la importación de guerrileros y armas de parte de la UP; Nota de J.). Justamente lo más reprobable del experimento marxista chileno fue crear un clima de guerra civil propicio a todas las bajezas, y esto en un país que había sido un modelo de la mayor corrección posible en la actividad, nunca muy santa, que es la política.


En todo caso, el gobierno fue derrotado y tuvo que admitir, como condición para el cese del paro, la participación de los militares en cargos claves en el gabinete. Con esa concesión Allende ganó una tregua de unos meses, que todavía entonces pudo haber usado para rectificar el rumbo, pero que desaprovechó, en la esperanza de ver ganar a los partidos de la Unidad Popular una mayoría absoluta en las elecciones parlamentarias de marzo de 1973. Pero con todo el ventajismo (y hasta el posible fraude) que denuncia Frei, la UP pudo reunir sólo el 44 por ciento de los votos, y con eso se desvaneció la esperanza de lograr jamás Allende una mayoría en el país o en el Congreso.


En esta coyuntura el Partido Comunista era partidario de consolidar lo adquirido, de dar el consabido paso atrás para salvar uno de los dos dados "hacia adelante". Pero una vez más Allende fue arrastrado por los elementos arrogantes, ilusos, irresponsables del Partido Socialista y del MIR, MAPU y VOP. Apenas dos días después de las elecciones perdidas, el gobierno anunció la ya mencionada reforma educativa, destinada a extirpar de Chile toda escuela no controlada directamente por el Estado y a convertir la educación primaria en un instrumento de adoctrinamiento marxista. Nada sorpresivamente, semejante plan desató una tormenta política. La Iglesia Católica por primera vez manifestó oposición pública a una medida propuesta por el gobierno de Allende. Millares de estudiantes manifestaron en las calles de las ciudades. Los altos jefes militares, que habían salido del gabinete tras las elecciones, hicieron saber su desacuerdo. Allende tuvo que posponer la medida. Pero su suerte y la de la democracia chilena ya estaban echadas. El 29 de junio hubo un primer intento, torpe y aislado, de alzamiento militar, rápidamente sofocado por las mismas Fuerzas Armadas, sin disparar un tiro. Pero Allende, insensatamente, ya se había precipitado a la radio y la televisión con una exhortación a los trabajadores a responder ocupando todas las empresas. En un solo día el número de empresas industriales importantes bajo control del Estado pasó de 282 a 526, y la producción y la productividad sufrieron un brusco descenso adicional.


En julio estalló otra huelga de camioneros que iba a mantenerse hasta el colapso final del gobierno, en septiembre. Aun antes de estos nuevos traumas, la economía chilena había llegado a una tasa anual de inflación de 323 por ciento. Una vez más Allende nombró a Generales en ministerios claves, peor sin otra esperanza que la de neutralizar el Alto Mando de las Fuerzas Armadas en espera de no se sabe qué. O tal vez sí se sabe: el 7 de agosto el Servicio de Inteligencia Naval anunció haber frustrado un complot para sublevar los marinos de la flota de Valparaíso y Concepción (las principales bases naveles del país), Acusó formalmente de instigadores de la frustrada insurrección al Secretario General del Partido Socialista, Carlos Altamirano, y a los líderes Oscar Garretón, del MAPU, y Miguel Henriques, del MIR, y exigió la suspensión de la inmunidad parlamentaria de los dos primeros, que eran Senador y Diputado, respectivamente. El 9 de septiembre, dos días antes del derrocamiento de Allende, Altamirano admitió públicamente la veracidad de la acusación en su contra, pero se justificó alegando la legitimidad de "concientizar" a los marinos contra las opiniones reaccionarias de sus oficiales. En el otro extremo de la jerarquía militar, el gobierno no había cesado (con ascensos de oficiales presuntamente simpatizantes, y retiros o marginamientos de otros oficiales presuntamente adversos) de intentar dividir y polarizar unas Fuerzas Armadas que hasta 1970 habían sido incomparablemente las más escrupulosas de América Latina en su respeto y subordinación al poder civil(5).


(Continúa en la próxima entrega la última parte de esta serie...)


___________________________________________



(1)Es cierto que ciertas fuentes de crédito, notablemente el Banco Mundial y el Export-Import Bank se le habían cerrado a Chile a raíz de la Expropiación sin compensación de los haberes de las compañías cupríferas norteamericanas Anaconda y Kennecott, pero es falsa la versión según la cual las dificultades económicas de Allende se debieron esencialmente a eso. No sólo la bancarrota era inevitable tras las medidas económicas iniciales, dirigidas todas, absurdamente, a aumentar bruscamente el consumo a la vez que se interfería la producción, sino que el gobierno de la Unidad Popular pudo obtener suficiente crédito externo de otras fuentes (otros países latinoamericanos y Europa Occidental) como para aumentar en tres años la deuda externa chilena en ochocientos millones de dólares. Donde tuvo dificultad el Chile de la Unidad Popular para tomar dinero prestado fue en el mundo socialista (URSS, China, Europa Oriental), cuyas acreencias con Chile pasaron de apenas 9 millones de dólares en 1970 a apenas 40 millones de dólares en 1973. (Fuente: Comité Interamericano de la Alianza Para el Progreso (CIAP), "El Esfuerzo Interno y las Necesidades de Financiamiento Externo para el Desarrollo de Chile", Washington, D.C., 1974.)
(2)En septiembre de 1970, al término del mandato de Frei, 20 escudos compraban un dólar en un banco; en septiembre del 1973, al término del mandato de Allende, hacían falta 2.500 para compar un dólar en el mercado negro de divisas.
(3)Indice, sea dicho de paso, puramente teórico, por el desabastecimiento de muchos artículos, obtenibles sólo en el mercado negro, donde los precios tenían una relación verdadera con el colapso en el valor de la moneda.
(4)Allende tuvo la mala suerte inicial de que el valor promedio del cobre pasó de 64 centavos de dólar la libra en 1970, a 49 en 1971-1972; pero en cambio en 1973 ese valor promedio saltó a 80 centavos de dólar la libra, sin que ni siquiera esa casi duplicación en el precio del cobre pudiera detener el naufragio de la economía chilena.
(5)La información veraz sobre lo ocurrido en Chile entre 1970 y 1973 se encuentra dispersa, pero no tanto como para excusar la ignorancia generalizada que se tiene (o se finge) sobre datos absolutamente verificables y que se encuentran aun en versiones de simpatizantes o participantes serios en el experimento de la Unidad Popular Chilena. Paul E. Sigmund ha hecho un balance objetivo y breve de todo el proceso en "Allende in Retrospect", Problems of Communism, Washington, D.C., Mayo-Junio de 1974, pp. 45-62.

viernes, septiembre 23, 2005

El "Experimento" chileno (III)

El cultivo de la discordia (cont.)

Los esfuerzos de Allende por mantenerse lo más posible dentro de la letra (pero de actuar lo más posible fuera del espíritu) de la legalidad, no fueron principistas, sino que estuvieron claramente destinados a mantener el apoyo o por lo menos la neutralidad de las Fuerzas Armadas miemtras las bases de la democracia chilena eran erosionadas por vías virtualmente extralegales. Por cierto ese tacticismo legalista de Allende era comprendido (o inspirado) y apoyado por el Partido Comunista; pero en cambio fue siempre abiertamente contradicho por otros socios de la Unidad Popular, inclusive algunos dirigentes del propio Partido Socialista del cual era Allende líder nominal, entre ellos el Secretario General y verdadero jefe del Partido (Carlos Altamirano), quienes junto con los ultraizquierdistas Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP) y Movimiento de Acción Popular Unido MAPU), preconizaban abiertamente la preparación desde el gobierno para la inevitable guerra civil, única capaz de sentar las bases de un poder verdaderamente revolucionario.

El mismo Allende admitía en la intimidad (según reveló imprudentemente Regis Debray en 1971) que sus diferencias con Fidel Castro y Ché Guevara eran sólo tácticas, por requerir la peculiar situación chilena un respeto transitorio a la "legalidad burguesa". De todas las explicaciones que se han dado sobre la degradación sistemática de esa legalidad en contradicción con la propaganda según la cual el gobierno de la Unidad Popular habría sido un modelo de corrección democrática, ninguna tiene más autoridad que la ofrecida por el ex-Presidente Eduardo Frei a la Unión Mundial de la Democracia Cristiana(1). Frei señala en ese informe que la Unidad Popular, fue y permaneció en todo momento minoría en el parlamento, en los municipios, en las organizaciones vecinales, profesionales y campesinas; y había, para 1973, perdido su anterior mayoría en los principales sindicatos industriales y mineros, inclusive entre los mineros del cobre (que es la principal riqueza chilena). En el voto popular, lo más que alcanzó la coalición allendista fue el 43 por ciento en el primer semestre de 1973, "a pesar de haber ejercido (el gobierno) una intervención no conocida en la historia de Chile y haber utilizado toda la maquinaria del Estado, enormes recursos financieros y presión... que llegó hasta (la) violencia, (más) un fraude comprobado con posterioridad de por lo menos de un 4 a 5 por ciento de los votos, pues los servicios públicos, entre otras (prácticas fraudulentas) falsificaron miles de carnets de identidad"(2).

Para intentar, a pesar de ser minoría, llevar Chile a la dictadura, los allendistas "aplicaron torcidamente las leyes o las atropellaron abiertamente, desconociendo (hasta) los Tribunales de Justicia. Cada vez que perdían una elección en las organizaciones sindicales, campesinas o estudiantiles, desconocían el hecho y creaban una organización paralela afecta al gobierno, la cual recibía la protección oficial, mientras eran perseguidos los organismos que respondían a la elección legítima... En esta tentativa de dominación llegaron a plantear la sustitución del Congreso por una "Asamblea Popular" y la creación de "Tribunales Populares", algunos de los cuales llegaron a funcionar... Pretendieron asimismo transformar el sistema educativo (y convertirlo) en un proceso de concientización marxista(3).

Prosigue Frei señalando la resistencia que estas cosas muy pronto encontraron por parte de una mayoríade los chilenos, y que fue expresada por los partidos políticos de oposición, los sindicatos y otras organizaciones de base, la prensa, los gremios profesionales, etc. La Iglesia, tras un esfuerzo de neutralidad y hasta de cooperación institucional con el gobierno, comparable (y paralelo) al de las Fuerzas Armadas, encontró finalmente inadmisible el proyecto de poner la educación formalmente al servicio de la ideología marxista.

La Corte Suprema de Justicia, por la unanimidad de sus miembros, censuró al Poder Ejecutivo por irrespetar sistemáticamente las decisiones de los Tribunales. La Contraloría rechazó por ilegales innumerables actuaciones y resoluciones del Ejecutivo. Una mayoría del Congreso acumuló durante tres años quejas del Poder Legislativo contra el Ejecutivo, las cuales culminaron cuando, aprobadas reformas constitutcionales, el Presidente Allende se negó a promulgarlas y persistió en esa actitud a pesar de haber el Poder Judicial dado la razón al Legislativo en el conflicto(4).

Para el segundo semestre de 1973 no podía haber duda, dice Frei, de que el gobierno minoritario de la Unidad Popular estaba resuelto a instaurar en Chile una dictadura totalitaria y estaba dando todos los pasos para llegar a esa situación: "Los partidos de gobierno ya no ocultaban sus intenciones. El Secretario General del Partido Socialista llamaba abiertamente a los soldados y marineros a desobedecer a sus oficiales y los incitaba a la rebelión (y lo mismo) otros partidos de gobierno(5) en forma de tal manera insensata, que hasta el propio Partido Comunista... manifestó su desacuerdo con ellos (aunque)... la posición del PC... no difería en cuanto a los objetivos sino sólo ante la táctica a seguir". "A este cuadro se agragan dos hechos... determinantes:

1. Instaurado el gobierno, convergieron hacia Chile varios miles de representantes de la extrema izquierda (violenta) de América... Tupamaros del Uruguay, guerrilleros del Brasil, de Bolivia, de Venezuela y de todos (los demás) países... La embajada de Cuba se transformó en un verdadero ministerio, con un personal tan numeroso que era superior... a todo el personal que tenía Chile en el Ministerio de Relaciones Exteriores en 1970... Hombres conocidos en el continente por sus actividades guerrilleras, eran de inmediato ocupados en Chile con cargos en la Administración (Pública), pero dedicaban su tiempo, muchos de ellos, al adiestramiento paramilitar e instalaban escuelas de guerrillas (en) partes del territorio nacional en que no podían penetrar ni siquiera... las Fuerzas Armadas.

2. La acelerada importación (clandestina) de armas de todo tipo, no sólo automáticas sino que pesadas, ametralladoras, bombas de alto poder explosivo, morteros, cañones antitanque de avanzados modelos, y todo un aparato logístico de comunicaciones, de telefonía, clínicas médicas, etc., todos equipos de procedencia checa o rusa, que jamás ha tenido el ejército paralelo... ¿qué democracia puede resistir esta situación?"(6).

Obviamente ninguna, y la respuesta a la pregunta retórica de Frei es que la democracia chilena estaba condenada a perecer, de una manera o de otra, desde el momento mismo cuando el partido de Frei y de Tomic rechazó la proposición de Alessandri y votó en el Congreso para hacer Presidente a Salvador Allende en 1970.

(Continúa en la próxima entrega...)

_______________________________________________
(1)Fechada el 8 de noviembre de 1973, y dirigida a Mariano Rumor, Presidente del Partido Demócrata Cristiano de Italia, y por su intermedio a la Directiva de la Unión Mundial Demócrata Cristiana.
(2)Ibid.
(3)Ibid.
(4)Ibid.
(5)El MIR, el VOP y el MAPU.
(6)Ibid.

Tomado del libro "Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario" de Carlos Rangel

jueves, septiembre 22, 2005

El "Experimento" chileno (II)

Eduardo Frei había hecho un buen y estimable gobierno, plenamente dentro de la tradición progresista y civilizada de la democracia chilena. Sabía deber su elección de 1964 en buena parte al apoyo de los conservadores, quienes se habían abstenido entonces de lanzar candidato propio por temor de abrir paso al frentismo marxista de Allende. Pero Frei no se había dejado frenar por eso en la ejecución de un programa que no hay más remedio que calificar de aprista, chilenizando la industria de la extracción y refinación del cobre (es decir, nacionalizándola en un 51 por ciento), iniciando una vigorosa y bien concebida reforma agraria, y adelantando una política de fomento y diversificación industrial y de mejor reparto del ingreso. Su gobierno había sido demasiado radical para el gusto de la derecha chilena, pero demasiado moderado para la izquierda de su propio partido demócrata-cristiano, liderizada por Tomic y marginalmente influida por la Revolución Cubana (en sectores que, disidentes, formaron un grupo político propio y apoyaron a Allende en las
elecciones de 1970). Estas objeciones contradictorias son indicio adicional sobre la correcta orientación política dada por Frei a Chile en la coyuntura política chilena, latinoamericana y mundial entre 1964 y 1970.

Justamente por las diferencias de Tomic con Frei, y por el deseo, siempre presente en las colectividades políticas, de sacudirse la dominación de quien ha sido jefe demasiado tiempo, la Democracia Cristiana chilena terminó rechazando la oferta de Alessandri. Al nada más conocerse el resultado de la votación popular, Tomic mismo había tomado la iniciativa de forzar el proceso que terminaría por llevar a Allende a la Presidencia, precipitándose a la casa del candidato marxista a felicitarlo delante de los fotógrafos y los reporteros de la prensa, como si Allende fuera ya el triunfador indiscutible. Frei no podía actuar con firmeza, contrarrestando a Tomic, porque se hubiera interpretado que pretendía servirse a sí mismo, y dentro de la decencia, usual hasta entonces, de la política chilena, tal cosa hubiera equivalido a su anulación como dirigente respetado. Lo más que se logró, finalmente, al perfeccionar la Democracia Cristiana sus votos a la adopción de una reforma constitucional protectora de las libertades de expresión, educativa y religiosa,
y garante de la no interferencia del Ejecutivo en los asuntos militares. Nadie jamás había pensado en Chile que tales garantías fueran expresamente necesarias. Su innovación demuestra hasta que punto había conciencia de que Salvador Allende estaba comprometido, si no consigo mismo, sí con los elementos castristas y guevaristas de la Unidad Popular, a intentar convertir la sociedad democrática, de transacción, de valores compartidos, homogénea, tolerante, respetuosa de las ideas ajenas que efectivamente existía en Chile hasta 1970 (según reconocen hasta algunoa allendistas, tales Martner) en una sociedad marxista-leninista, inspirada a grandes rasgos en el modelo cubano.

Todavía entonces Allende hubiera podido salvar a Chile y alvarse a sí mismo si, aprovechando la victoria de Tomic sobre Frei en la cuestión del perfeccionamiento de la elección presidencial en el Congreso, con todo cuanto eso significaba de apoyo tácito de la Democracia Cristiana al proyecto de mover la sociedad chilena en forma importante hacia un socialismo democrático entre 1970 y 1976, el nuevo Presidente hubiera pactado con los democráta-cristianos sobre la base de las coincidencias teóricas (importantes) entre su propia plataforma electoral y la de Tomic. Esto hubiera causado deserciones en la extrema izquierda de la Unidad Popular (pero también en la derecha de la Democracia Cristiana). Por otra parte, seguramente no hubiera sido saludado internacionalmente como "revolucionario". Más bien Allende en ese caso hubiera tenido que soportar injurias y alegaciones de "traición a la causa del proletariado", y "entreguismo al imperialismo", semejantes a las que debieron escuchar los venezolanos Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez en 1960-63. Posiblemente Allende hubiera tenido que sufrir y reprimir igualmente brotes de violencia, como los que tuvo que enfrentar el gobierno social demócrata venezolano en los años señalados. Pero Salvador Allende estaría vivo, y con él la democracia chilena; y el mundo nunca hubiera oído hablar del General Pinochet.

El cultivo de la discordia

El rechazo arrogante, terminante, irreflexivo a la clara posibilidad de un entendimiento con la Democracia Cristiana demuestra que Allende, por su propia voluntad o por vanidad y debilidad de carácter que hicieron de él instrumento de fuerzas chilenas e internacionales implacables (...) asumió la Presidencia de Chile no para continuar la tradición democrática y reformista de ese país, acentuándola, sino para intentar realizar una ruptura social e institucional, una revolución. Había sido usual en Chile que al asumir el mando un nuevo presidente, tendiera la mano a quienes no habían votado por él, enfatizando su condición de allí en adelante, de "Presidente de todos los chilenos".

Allende comenzó por romper esa tradición, anunciando que él, por su parte, no sería Presidente de todos los chilenos, sino que inspiraría sus actuaciones en la premisa de existir en el seno de la sociedad chilena conflictos de clase irreconciliables.

Y en efecto, desde el primer momento Allende optó por emplear directamente, o tolerar, tácticas de confrontación clasista y una multiplicidad de otros medios dirigidos a "concientizar" al pueblo en el sentido de agravar deliberadamente la lucha de clases(1), y que efectivamente lo lograron, pero a todo el pueblo chileno, de un extremo a otro del abanico social. En tres años de gobierno allendista 40 por ciento de los chilenos llegaron a creer y a decir apasionadamente que el 60 por ciento restante eran un obstáculo perverso y despreciable al progreso y felicidad de la nación, y esto sin duda creó una situación de gran "concientización clasista" en aquel 40 por ciento. Pero también el 60 por ciento en cuestión llegó muy justificadamente a un grado agudo de comprensión anticipada de su destino de "insectos" (Lenin) o "gusanos" (Fidel) si en efecto la sociedad chilena llegaba a ser "revolucionaria" irremisiblemente por la Unidad Popular.

En ese forma se explica que el Chile descrito por Martner se haya convertido en el Chile, irreconocible, que mayoritariamente apoyó con júbilo y alivio el golpe de estado de septiembre de 1973; y que todavía en gran medida (no mayor por la sombría torpeza política del gobierno militar) prefiere Pinochet a las alternativas que estaban implícitas en la continuación del gobierno de Allende. Porque la Unidad Popular un solo (y perverso) éxito, que fue convencer a todos los chilenos de la fatalidad de la tesis marxista sobre la imposibilidad de conciliar los conflictos de clase y la consecuente necesidad de intentar una parte de la sociedad destruir de raíz los valores, las creencias, el estilo de vida de las otras partes. Sólo que ese guión puede jugarse en sentido inverso al previsto por los marxistas, y actuar "preventivamente" las víctimas designadas (y en primer lugar los oficiales de las fuerzas armadas), en "legítima defensa", convirtiéndose en victimarios.

Nadie sino el propio Allende y sus colaboradores pueden ser culpados por semejante trágico desenlace. Toda la retórica pro-allendista, chilena e internacional, de los años 1970-73, y mucho más los análisis post-morten, avanzan la tesis de que la Unidad Popular actuó en forma tolerante, democrática, casi ingenua; y fue víctima de su ejemplar paciencia, indulgencia y respeto a la legalidad, frente a enemigos inescrupulosos y malvados. Pero ni hubo en la parte de verdad que hay en esto ninguna concesión, sino únicamente la necesidad, impuesta por las instituciones y las tradiciones chilenas, de proceder la Unidad Popular tortuosamente en su desafortunado intento por convertir el poder limitado de la Presidencia gradualmente, por etapas, en una dictadura marxista-leninista; ni fue tan inocente el
comportamiento del gobierno allendista desde el primer día.

(Continúa en la próxima entrega...)

________________________________________________
(1)Inclusive una inverosímil "visita de Estado" de Fidel Castro en 1971, durante casi un mes, cuando Fidel recorrió el país de punta a punta arengando multitudes como si él, y no Allende, fuera Presidente de Chile.

Tomado del libro "Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario" de Carlos Rangel

miércoles, septiembre 21, 2005

El "Experimento" chileno (I)

"Chile... logró en 150 años de vida independiente crear ciertos valores homogéneos que casi eran compartidos por la gran mayoría del país. Valores que se inculcaban al chileno desde niño en el seno de la familia, en la escuela básica y media, en el servicio militar, en la burocracia... en la vida social. Estos valores configuraban un transfondo de pensamiento propio del pueblo chileno que cruzaba clases sociales y regiones económicas a un nivel no conocido en otros países (latinoamericanos).

"(En Chile) fue creándose una conciencia histórica compartida por el alma nacional. Desde luego todos los chilenos estaban convencidos de pertenecer a un gran país. Con una raza homogénea, una educación rigurosa y amplia, con una convivencia de tolerancia por las ideas que duraba ya unos 150 años y que, salvo muy pocas excepciones, no habia visto interrumpida la secuencia democrática de sus gobiernos. El parlamento funcionaba desde comienzos de la independencia y era uno de los más antiguos del mundo; se llegaba a posiciones de poder por la vía electoral y esto daba legitimidad a las decisiones. La educación chilena tenía prestigio; se nutrió a comienzos de la República con sabios venidos de otros países, como Andrés Bello, Sarmiento, Humboldt, Courcelle Seneuil y muchos otros... La educación normal y secundaria se benefició de educadores alemanes, franceses, ingleses y españoles. Las fuerzas armadas se estructuraron bajo orientación germana y más tarde norteamericana y la marina recibió instrucción británica. El país, en suma, fue inteligente para abrirse al exterior y recibir el avance cultural de Occidente.

"El chileno era patriota, inteligente, culto, valiente, hábil negociador, tenía sentido del humor, poseía gran habilidad para asimilar lo nuevo y sobre todo era respetuoso de la Constitución y las leyes. Respetaba las ideas religiosas ajenas. Por su conciencia cívica, los chilenos se sentían orgullosos de ser llamados los ingleses de América Latina"(1).


Esta cita es notable por múltiples razones, de las cuales vale la pena subrayar por lo menos dos: en primer lugar, es una nota necrológica. Chile fue así durante 150 años (hasta 1970). Pero ese Chile ha muerto sin remedio, y son especie extinta, como bien lo indica el tiempo pasado de los verbos que el autor usa, aquellos chilenos capaces de convivencia, tolerantes de las ideas (inclusive religiosas, como el marxismo) de los demás, respetuosos de las leyes eran tan generales como hoy su ausencia.

En seguida es más que notable asombroso, que quien hace esta evocación elegíaca del Chile que fue y ya no es más, sea uno de los principales protagonistas del proceso político que en tres años (1970-1973) acabó con todo eso. Porque Gonzalo Martner fue nada menos que Ministro de Planificación durante todo el gobierno de Salvador Allende, quien recibió como presidente el país descrito por Martner, y dejó al desaparecer, al país que hoy gobierna Pinochet.

Desde luego que más generalmente el testomonio de Martner intenta demostrar que esta tragedia no fue en absoluto culpa de Allende y de sus colaboradores, entre ellos en muy destacado lugar el mismo Martner, sino que fue causada por las resistencias "injustas" y "perversas" de otros, los opositores internos y externos al intento de convertir Chile en un país comunista a partir de un triunfo electoral precario, y dentro de limitaciones en el Poder Presidencial que no fueron concesiones graciosas de Allende, como se pretende, sino que derivaban justamente de esa tradición chilena de institucionalidad democrática pluralista y de respeto a la ley que Martner tan honesta y sincera (tan chilenamente) por otra parte reconoce. Pero, tal como ha observado Jean-Francois Revel, justamente con relación a la tragedia chilena, "un hombre de Estado digno de ese nombre no puede sorprenderse de que sus enemigos se le opongan", no puede decir: "aquellos a quienes me propuse destruir, no me apoyaron"(2). Los mismos "progresistas" europeos y norteamericanos que estigmatizaron a Rómulo Betancourt y a Carlos Andrés Pérez de 1959 en adelante porque estos social-demócratas apristas latinoamericanos no se dejaron arrastrar ni vencer políticamente o militarmente por quienes querían "fidelizar" (y "vietnamizar") a Venezuela, aplaudieron al social-demócrata aprista Allende por jugar al "castrismo" mucho más tarde, cuando había mucho menos justificación, y menos en Chile que en ninguna otra parte en América Latina, para semejante sumisión a las presiones, las consignas y la intervención activa de una aventura política comparativamente primitiva, geográficamente remota y para entonces (1970) infinitamente menos virulenta y prestigiosa, porque desdorada por más de diez años de implacable dictadura personalista y de entrega a la estrategia soviética mundial.

Salvador Allende no fue electo Presidente de Chile por una mayoría absoluta del voto popular. Recibió sólo 36,2 por cierto del voto, contra un porcentaje apenas menor (34,9 por ciento) para el candidato conservador, Jorge Alessandri, y 27,8 por ciento para el candidato demócrata-cristiano, Radomiro Tomic(10). En Chile, cuando ningún candidato obtenía la mayoría absoluta, la Constitución pautaba no una segunda vuelta de votación popular entre los dos candidatos favorecidos con las dos primeras minorías (como en Francia), sino que era el Congreso quien debía perfeccionar la elección. En 1970 los demócrata-cristianos hubieran podido, sin violar ni la letra ni el espíritu de la constitución chilena, aliarse con los congresantes para elegir Presidente a Alessandri, tal como los partidos de Chaban-Delmas prefirieron hacer Presidente a Giscard D'Estaing antes que abrir el paso a Francois Mitterand, candidato favorecido con la minoría en las elecciones presidenciales francesas de 1973. Después de todo, tanto el sistema constitucional francés como el que imperaba en Chile en 1970 tienen en común la intención de conducir dentro del mejor espíritu democrático, a soluciones de consenso, de compromiso, de transacción. Y en Chile, en 1970, un desarrollo perfeccionado de esta previsión constitucional fue propuesto por Alessandri a los demócrata-cristianos. Frei era por largo trecho el dirigente demócrata-cristiano más prestigiosa, representativo y aceptable no sólo para la mayoría de su propio partido, sino para la mayoría de los chilenos. No había podido presentarse de nuevo en 1970 como candidato porque la Constitución chilena impedía la reelección inmediata del Presidente saliente. Y Tomic había sido juzgado demasiado a la izquiersa por los conservadores, quienes además habían visto en el
izquierdismo de Tomic, no suficientemente distinto a las proposiciones teóricas de Allende, la oportunidad de lograr, con Alessandri, la primera minoría para un candidato propio, lo cual estuvo a punto de suceder.
Frustrada por muy poco esa posibilidad, y en riesgo Chile, si el Congreso prefería Allende a Alessandri, de darse un Presidente junto con quien entrarían a gobernar hombres implacables dispuestos a enterrar la democracia chilena, a pesar de haber votado por ellos apenas algo más de uno de cada tres electores. Alessandri propuso a los demócrata cristianos una transacción política perfectamente acorde con la letra de la Constitución, y de paso con el espíritu inteligente, hábil negociador, británico que Gonzalo Martner reconoce tuvieron hasta entonces sus compatriotas no alienados por el marxismo.

La proposición de Alessandri era simplemente la siguiente: si los demócrata-cristianos unían sus votos en el Congreso a los votos conservadores y lo elegían a él, Alessandri, Presidente, en el acto renunciaría, creando una situación en la cual Frei (ahora sí posible candidato en unas nuevas elecciones populares) con toda seguridad aplastaría a Allende con más del 50 por ciento de los votos.

El rechazo por los demócrata-cristianos chilenos (tras angustiosas deliberaciones) de esta fórmula, es una gravísima responsabilidad histórica, puesto que fue la última oportunidad para ellos (Allende tendría otras, las cuales a su vez desaprovechó) de evitar la tragedia que en seguida habría de desenvolverse.

(Continúa en la siguiente entrega...)

________________________________________________
(1)Gonzalo Martner, "Chile, mil días de una economía sitiada", Caracas, Facultad de Economía de la Universidad Central, 1975, pp. 178-179.
(2)"Faut-il se taire"?, L'Express, No. 1215, 21-27 de octubre de 1974, p. 54.
(10)Seis años antes, el demócrata-cristiano Eduardo Frei había recibido el 57 por cierto del voto popular contra el 38,5 por cierto para Allende, candidato ya en 1964 de una coalición socialista-comunista.


Tomado del libro "Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario" de Carlos Rangel

martes, septiembre 20, 2005

Apuntes para el Socialismo del Siglo XIX... digo, del Siglo XXI

Emulando los pasos de quienes tienen un estómago de hierro para explorar regularmente los desiertos de la información chavista, di con una noticia que me hizo reflexionar sobre el tan mentado "Socialismo del Siglo XXI". El principal problema con este concepto es precisamente que carece de una definición concreta dada por quienes parieron la idea, aparentemente, de la noche la mañana.

Dicha falta se ha ido cubriendo sobre la marcha soltando de tanto en vez frases al calor de un discurso demagógico dirigido a exaltar un público cautivo y cautivado.

Aún así (o por ello mismo) la sustancia de ese Socialismo del Siglo XXI no se termina de concretar y cada quien hace con ese concepto lo que quiere. De allí surgen "interpretaciones" sobre lo que debe ser ese Socialismo y la función de la justicia en su seno:

El miércoles 21 de septiembre Juício Público por el derribamiento de la "extatua" de Colón
Por: G. G. / Aporrea.org.- ANMCLA
Publicado el Martes, 20/09/05 03:37pm


Mañana miércoles 21 de septiembre prosigue el Juicio Público por el derribo de la "extatua" [sic] de Colón.
...
Sigue planteado el interrogante que recogimos entre los comentarios de algunos luchadores populares: ¿Condenarán a los revolucionarios que cuestionaron la veneración de los símbolos coloniales, mientras permanecen impunes los crímenes de muchos golpistas de la derecha proimperialista? Una prueba más que tiene el Poder Judicial -opinan ellos- para ver si habrá "salto adelante", hacia el sistema judicial del Socialismo del Siglo XXI

(Negritas mías.)

Es decir, sin estar inventando nada, que la justicia socialista del siglo XXI debe dedicarse a ignorar las nobles y valientes luchas contra los objetos inermes de los espacios públicos (¿qué vendrá luego, ignorar las consecuencias de la lucha contra seres animados y no sólo estatuas? La especulación es pertinente).

Así que responsables de la criatura, definan de una buena vez el fulano "Socialismo del Siglo XXI" antes que se les convierta en una bola de nieve donde cada quien tiene su propia definición ajustada a sus propias necesidades.

miércoles, septiembre 14, 2005

Las Damas de Blanco candidatas al Premio Sajarov 2005

Una grandiosa noticia:

Las madres y esposas de presos políticos cubanos conocidas como las Damas de Blanco están este año entre los candidatos al Premio Sajarov que otorga el Parlamento Europeo (PE), según la lista dada a conocer por la Subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara, informó EFE.

...

Como las Damas de Blanco se conoce al grupo de mujeres familiares de presos políticos que cada domingo acude a la iglesia habanera de Santa Rita para rezar por la situación de sus allegados y realiza marcha pacíficas por calles de la capital cubana para llamar la atención sobre la situación de los disidentes encarcelados.

De uno a otro 11 de septiembre

El 11 de septiembre de 2001 se ha convertido en "El 11 de septiembre" por antonomasia en el mundo entero a pesar de ciertos desvaríos que alucinan sobre una "memoria colectiva latinoamericana" en la que supuestamente quedó grabada otro 11 de septiembre.

Parte de esa supuesta "memoria colectiva" es la historia "oficial" que, contrario al famoso dicho, no la escribieron los vencedores. Porque lo ocurrido en Chile no sólo en esa fecha sino en los tres años anteriores es presentado como la típica historia de angeles y demonios donde "todo" un pueblo lucha contra el "imperio".

Después de la avalancha de sesudos análisis que corrieron alrededor de este último aniversario, he pensado colocar en posts subsiguientes un análisis hecho en 1975, apenas dos años después de los sucesos y que asoma tesis que han sido confirmadas a lo largo de estos 30 años, como para demostrar que los hechos estaban allí y que la propaganda interesada ha tratado de ocultar o tergiversar infructuosamente.

ACTUALIZACIÓN:
Presentamos la lista de enlaces del análisis prometido. Se trata del capítulo titulado "El 'Experimento' chileno" del libro "Del Buen Salvaje al Buen revolucionario" de Carlos Rangel, cuya primera edición apareció apenas dos años después del derrocamiento de Allende y cuyos argumentos siguen teniendo plena vigencia y han sido corroborados por los propios protagonistas del "experimento".

martes, septiembre 13, 2005

lunes, septiembre 12, 2005

Tormenta sobre Suecia

Quizá esto sea noticia vieja, pero me estoy enterando:

En homenaje a su lucha heroica en beneficio no solo de su pueblo sino de todos los pueblos del mundo, el colectivo de trabajo solidario AMIGOS DE LA PAZ EN COLOMBIA Y EN EL MUNDO considera que es este el momento justo para iniciar junto a todo el campo popular revolucionario internacional, guiados por la ESPADA DE BOLIVAR que recorre el planeta, una acción tendiente a lograr que para el año 2006 el PREMIO NOBEL POR LA PAZ le sea otorgado al COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ, PADRE Y HEROE de la REVOLUCION CUBANA.


Después del casi seguro fraude que "El Premio Nobel" realizará este año al no otorgar el galardón por la paz a su legítimo ganador, las fuerzas vivas de América Latina no se rinden y lo intentan de nuevo con un candidato más poderoso aún:

Basamos esta solicitud en la siguiente sinopsis:

  • Por su obra alfabetizadora y su constante aporte al desarrollo de la ciencia y la cultura.

  • Por su empeño constante en aras de la PAZ de la humanidad.

  • Por su aporte inclaudicable hacia la universalización de la salud en beneficio de los pueblos mas marginados del mundo.

  • Por su incesante esfuerzo en la concientización de la SOLIDARIDAD INTERNACIONAL.

  • Por su batallar permanente sobre los riesgos que crea el imperialismo contra el planeta.

  • Por su lucha contra el GENOCIDIO, la GUERRA y el IMPERIALISMO lo que constituye la ESPERANZA por la salvación de la especie humana.

  • Porque estamos profundamente convencidos que los homenajes deben ser realizados en VIDA, es por lo que esperamos tu aporte en la recogida GLOBAL de firmas.


Más comentarios cuando termine de vomitar.

Yo me quedo en Venezuela


  • Un McMenú en Roma, €5.50 (refresco ¡sin hielo!)
  • Salsa de tomate 25 ml, € .10 (si, ¡la venden aparte!)


Total €5.60


  • Un McCombo en Venezuela, no tiene precio


La reivindicación de Mc Donald's vendría en otra sucursal cuando lanzaron al mercado el McTasty (la salsa de tomate la siguen vendiendo aparte, pero el refresco por lo menos venía con hielo).